Día descisivo para mi país
Hace un mes regresé del país, después de haber culminado mis estudios de maestría.
El Domingo que pasó tuvo lugar un proceso democrático en mi país que dividió en dos a la población, de una manera que merece atención. Si bien el lado al que más se le hizo propaganda no era el correcto, la mayoría de la población de la capital, donde yo vivo, se inclinó por ese. Gracias a Dios, pero muy a mi pesar, mi conciencia me indicó votar por la opción menos popular. La decisión me costó el desprecio de mi familia, y con angustia por ver el error en el que mi familia y otros millones de personas iban a caer y el rumbo que mi patria tomaría de ganar ellos, me puse frente al Santísimo y escribí en mi cuaderno espiritual las siguientes palabras:
"Dios mío, me encuentro frente a Tí con el corazón atravesado, como siete veces el de tu Santísima Madre. Pensé hace un mes que volvería a casa, y no, no hay geografía que me represente un hogar. Así lo has querido Tú, para que me sienta peregrina y no me apegue a este mundo corrompido.
Mi egoísmo desea que los malvados vivan las consecuencias de los males que causan para que se vea que nosotros teníamos razón. Si amara, desearía más que venganza, conversión, e imploraría justicia para que se reconociera en tu hijo Jesucristo la verdad.
Señor, pero soy insultada por mi propia familia, quienes ignorantes apuestan todo la reino de la mentira. Si por su aprobación y cariño debo estar engañada, no puedo evitar desear a veces no haber conocido la Verdad. Pero la verdad es la verdad, no hay otra forma. El camino de la rectitud se abre ante mi con la promesa más maravillosa, como el camino hacia el cual mi carácter siempre se inclinó: La única forma en la que me realizo es cuando Cristo está en mí. Tu amor perfecto me sostiene y me embelesa, y ningún problema del mundo es tan grande como la dicha que me proporciona servirte.
No hay poder humano ni demoníaco que me pueda alejar de tu regazo. Soy la eterna niña, el pajarito frágil cuya supervivencia es inexplicable. La gloria de Dios se manifiesta en mi fragilidad, y cada lágrima derramada por tristeza aquí en la Tierra, es de los labios de mi Madre y mis santos patronos, una sonrisa de ternura."
Sé que el Padre nos escuchó a los miles que oramos, porque en estas elecciones ganamos. Ahora a cargar la cruz de la división y el rechazo.
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